El viernes 14 de agosto, en un salón de Antofagasta, cinco integrantes del Equipo Verde del Colegio San Patricio se sentaron junto a dirigentes sociales, funcionarios públicos y académicos a discutir algo que rara vez cabe en una sola conversación: cómo debería verse Chile en el año 2050. La instancia fue el Taller Regional "Consulta Pública Anteproyecto Actualización Estrategia Climática de Largo Plazo", organizado por el Ministerio del Medio Ambiente en el marco de la actualización de uno de los instrumentos más importantes de la política de Cambio Climático del país.
No fue un ejercicio abstracto. Cada mesa de trabajo reunió miradas distintas —territoriales, técnicas, comunitarias— sobre un mismo problema: qué decisiones tomar hoy para no heredar, dentro de veinticinco años, un país que no se preparó a tiempo.


Un taller pensado para escuchar, no solo para informar
La jornada, facilitada por el Instituto de Construcción de Consenso (CBI) y la Pontificia Universidad Católica de Chile, contó con el apoyo del NDC Partnership y WWF. Participó también la SEREMI del Medio Ambiente, Verónica Araneda Gómez, quien acompañó la apertura del encuentro.
El programa se organizó en bloques breves pero intensos. Comenzó con una presentación sobre qué es una consulta pública y cómo ingresar observaciones formales al proceso. Luego vino la parte central: casi una hora de trabajo participativo, donde los grupos abordaron preguntas orientadoras sobre desafíos, oportunidades y prioridades climáticas para la región.
La sesión cerró con una plenaria, donde cada grupo expuso sus conclusiones ante el resto de los asistentes, y un espacio final para definir los próximos pasos del proceso.
Lo que llevaron las integrantes del Equipo Verde
Leslie Godoy, Claudia Frez, Carolyn Avila y Bernardita Arancibia no llegaron como espectadoras. Llegaron con años de trabajo en educación ambiental dentro de una comunidad escolar, y ese fue el material que pusieron sobre la mesa.
Cuando les tocó intervenir, no hablaron de proyecciones ni de escenarios de emisiones. Hablaron de aula, de hábitos, de lo que ocurre cuando un niño aprende a mirar su entorno de otra manera. Es un tipo de evidencia que no siempre encuentra espacio en foros técnicos, y que en este taller sí lo tuvo.
El formato de rondas mixtas —donde convivían en la misma mesa personas de sectores muy distintos— permitió algo poco frecuente: que la experiencia educativa se cruzara con la mirada de quienes trabajan el cambio climático desde otros frentes, sin que una desplazara a la otra.


Por qué se está actualizando la Estrategia Climática de Largo Plazo
La Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP) es la hoja de ruta que orienta a Chile hacia la carbono neutralidad y la resiliencia climática al año 2050. Se publicó en 2021, y desde entonces el país ha cambiado varias de las reglas del juego.
El compromiso internacional detrás del proceso
El Acuerdo de París pide a los países definir y actualizar periódicamente sus estrategias de largo plazo para un desarrollo bajo en emisiones. No es una excepción chilena: cada vez más gobiernos revisan sus instrumentos climáticos a medida que aparece nueva evidencia científica y cambian los escenarios sociales y económicos.
Los ajustes que exige el marco legal nacional
A nivel interno, la ECLP de 2021 se redactó antes de que existiera la Ley Marco de Cambio Climático, por lo que hoy no cumple con todos los contenidos mínimos que esa ley exige. A eso se suma la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), realizada durante 2025, que obliga a revisar la ECLP para que ambos instrumentos sean coherentes entre sí.
Actualizar la estrategia no es, entonces, un trámite administrativo. Es la manera de mantener alineados los distintos instrumentos de gestión climática del país, corregir lo que en la práctica no ha funcionado y apuntar a una acción climática con mayor impacto real.


Una consulta que ya reunió a miles de personas
El taller de Antofagasta no fue un hecho aislado. Forma parte de un proceso participativo más amplio que, según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, ya ha convocado a más de 4.600 personas de distintos sectores y territorios del país.
Ese volumen de participación tiene un propósito concreto: antes de que un instrumento como la ECLP se cierre, el Ministerio busca contrastarlo con la experiencia de quienes viven el territorio, no solo con la de quienes lo estudian desde un escritorio.
Lo que significa, en la práctica, para la comunidad escolar
Para el Equipo Verde, participar en este taller significó sacar la educación ambiental de su espacio habitual —la sala de clases, el patio, las actividades internas del colegio— y ponerla a dialogar con un proceso de política pública que definirá decisiones para las próximas tres décadas.
Es un desplazamiento pequeño en apariencia, pero no menor: significa que lo que se enseña hoy en un colegio de Antofagasta puede, al menos en parte, quedar registrado como antecedente en un documento que orientará la respuesta climática de todo un país.
Si el proceso de actualización de la ECLP sigue el calendario previsto, los aportes recogidos en instancias como esta serán parte de los antecedentes que el Ministerio del Medio Ambiente considere antes de definir la versión final de la estrategia.