Todas las mañanas, entre el 16 de junio y el 1 de julio de 2026, algún integrante del Equipo Verde esperaba en la entrada del Colegio San Patricio. Ahí, junto a la reja de acceso, recibían lo que llegaba: un alumno que sacaba un celular viejo de la mochila antes de entrar a clases, un apoderado que bajaba del auto con un notebook o una CPU que ya no cabía en la casa. Nada de eso pasaba por una oficina ni por un trámite. Se entregaba a la entrada y quedaba registrado ahí mismo.
Esa rutina, repetida durante dos semanas, fue la Campaña Reutiliza Entel, la iniciativa de reciclaje electrónico que convocó a la comunidad del colegio. La meta era simple de enunciar y difícil de cumplir: juntar 100 equipos tecnológicos. La superaron. Reunieron 109.

Qué buscaba la campaña Reutiliza Entel
Reutiliza Entel propone algo que suena obvio hasta que uno lo piensa dos veces: la tecnología puede tener una segunda vida. Un celular que un estudiante ya no usa no tiene por qué terminar en un vertedero.
La consigna de la campaña resume esa idea: dar, entre todos, una segunda oportunidad a los dispositivos que ya cumplieron su primer propósito.
El Equipo Verde y la Academia Forjadores Ambientales, al frente
La coordinación interna quedó en manos de la profesora Claudia Frez, junto a la Academia Forjadores Ambientales y el Equipo Verde del colegio. Fueron ellos quienes se turnaron cada mañana en la entrada del colegio para recibir los equipos, ya fuera de manos de un estudiante que llegaba a clases o de un apoderado que dejaba algo más grande antes de seguir camino.
No fue una actividad aislada. Se apoyó en un trabajo que la Academia Forjadores Ambientales viene sosteniendo dentro del colegio, con estudiantes que ya tienen incorporada la lógica de cuidar los recursos.
Qué se recolectó
La mayoría de los equipos fueron celulares, pero no los únicos. También llegaron: Notebooks, Tablets y CPUs. Cada dispositivo, sin importar su estado, entró al mismo circuito de reacondicionamiento.
Qué pasa ahora con esos 109 celulares
Los equipos recolectados no se destruyen. Se reacondicionan para volver a funcionar y quedar disponibles para quien los necesite.
Ahí aparecen los dos beneficios que persigue la campaña. El ambiental es directo: cada equipo reutilizado es un residuo electrónico que no se genera. El social tiene otro alcance, porque esos dispositivos reacondicionados se destinan a apoyar la educación, la inclusión digital y el desarrollo de comunidades que los necesitan.
Son beneficios que se sostienen entre sí. Por eso la campaña habla de un aporte compartido: cada equipo entregado ayuda, al mismo tiempo, al planeta y a alguien que hoy no tiene acceso a esa tecnología.
El resultado de los estudiantes de San Patricio
Superar la meta en un 9% no fue casualidad ni un golpe de suerte de última hora. Fue la suma de decisiones pequeñas: un alumno que revisó un cajón, una familia que decidió no seguir guardando un notebook sin uso, un profesor que recordó la fecha límite en clase.
Por ese resultado, Entel entregará al colegio un premio en material educativo o implementos deportivos, a definir según las opciones que ofrezca la empresa.
Una campaña que ya terminó, pero que deja una pregunta abierta La Campaña Reutiliza Entel cerró el 1 de julio. Los 109 equipos ya están en manos de Entel para su reacondicionamiento. Lo que queda en el colegio es la costumbre: la de mirar un cajón con tecnología en desuso y preguntarse si de verdad no le sirve a nadie más.