Hay desafíos que no comienzan cuando se entrega una prueba, sino mucho antes. Comienzan durante meses de preparación, entre ejercicios que parecen no tener solución inmediata, preguntas que obligan a mirar un problema desde distintos ángulos y el deseo constante de encontrar una respuesta allí donde cada desafío exige pensar un poco más.
Ese fue el desafío que aceptaron siete estudiantes del Colegio San Patricio al representar a la institución en la XXVIII Olimpiada Comunal de Matemática 2026, organizada por la Universidad Católica del Norte junto al Colegio Universitario Antonio Rendic, establecimiento que recibió a cerca de 280 estudiantes provenientes de 17 colegios de Antofagasta.
El resultado fue motivo de orgullo para toda la comunidad educativa: nuestros representantes obtuvieron seis distinciones, correspondientes a una medalla de oro, una de plata, tres de bronce y una mención honrosa, reflejando el compromiso, la dedicación y la preparación desarrollada por la Academia de Matemáticas del colegio.

Un desafío donde cada problema cuenta
La competencia se desarrolló el sábado 16 de mayo, reuniendo a estudiantes desde 5° Básico hasta IV Medio, distribuidos en las categorías Junior, Menor, Medio y Mayor.
Para el desarrollo de la jornada se habilitaron 12 salas, cada una supervisada por un docente, donde los participantes enfrentaron una evaluación compuesta por seis desafíos matemáticos, distribuidos en dos bloques de trabajo.
A diferencia de una prueba tradicional, cada problema exigía analizar, construir estrategias y encontrar soluciones mediante el razonamiento lógico. Más que medir cuánto recuerda un estudiante, este tipo de competencias pone a prueba cómo piensa, cómo enfrenta la incertidumbre y cómo responde cuando el camino hacia la respuesta no es evidente.
La ceremonia de premiación se realizó el 25 de junio, en el mismo Colegio Universitario Antonio Rendic, junto a las familias, docentes y comunidades educativas que acompañaron a los estudiantes durante todo este proceso.
Un reconocimiento que impulsa nuevos desafíos
Obtener una medalla en una Olimpiada de Matemática representa el reconocimiento a un proceso de preparación, disciplina y perseverancia. Sin embargo, cada estudiante que acepta este desafío también obtiene algo igualmente valioso: la oportunidad de descubrir nuevas capacidades, medir su propio progreso y transformar cada experiencia en un nuevo punto de partida para seguir creciendo.
En el Colegio San Patricio comprendemos que la excelencia académica se construye precisamente de esa manera. Celebramos con orgullo los logros alcanzados porque reconocen el esfuerzo realizado, pero también valoramos el camino recorrido por cada estudiante, convencidos de que aprender implica atreverse a enfrentar desafíos cada vez mayores.
Estudiantes distinguidos:
- Medalla de Oro: Alexandro Cabrera — IV Medio A
- Medalla de Plata: Cristina Osses — 5° Básico B
- Medallas de Bronce: Benjamín Negrete — 5° Básico A., Gustavo Negrete — II Medio B, Cristóbal Beltrán — II Medio B
- Mención Honrosa: Florencia Illanes — 7° Básico A

Formación que trasciende la sala de clases
La participación en instancias académicas como la Olimpiada Comunal de Matemática forma parte del compromiso del Colegio San Patricio por ofrecer experiencias que complementan el aprendizaje desarrollado en el aula. Estos desafíos permiten a nuestros estudiantes aplicar sus conocimientos en contextos reales de alta exigencia, fortalecer su confianza y proyectar sus capacidades hacia nuevos retos académicos.
Cada participación, cada problema resuelto y cada reconocimiento obtenido refuerzan una convicción que forma parte de nuestro proyecto educativo: cuando una educación de calidad se combina con acompañamiento, preparación y confianza, los estudiantes descubren que cada desafío superado abre el camino hacia nuevos aprendizajes.
Felicitamos a nuestros estudiantes, a sus familias y al equipo docente de la Academia de Matemáticas por representar con compromiso y excelencia los valores del Colegio San Patricio, demostrando que el esfuerzo, la perseverancia y el gusto por aprender continúan siendo la mejor preparación para enfrentar los desafíos del futuro.