En una región donde el sol abunda y el agua escasea, hablar de nuevas fuentes de energía también significa preguntarse cómo aprovechar responsablemente nuestros recursos naturales. Este desafío fue el contexto de una experiencia que llevó a cuatro estudiantes del Colegio San Patricio hasta Calama para compartir una investigación sobre la importancia del hidrógeno verde.
Sofía Guaman, Yerko Cisternas, Bastián Fuentes y Cristóbal Plaza, estudiantes de III Medio A, participaron el 1 de octubre en la cuarta versión de la Feria STEAM del Colegio Chuquicamata, un encuentro regional que reunió a 20 establecimientos educacionales de Antofagasta, Calama y Sierra Gorda en torno a proyectos de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas.
Acompañados por las profesoras María Paz Álvarez y Elizabeth Lastra Palma, los jóvenes tuvieron la oportunidad de presentar su trabajo y conocer investigaciones desarrolladas por estudiantes de otros establecimientos.

Del aula de química a los desafíos energéticos del desierto
Entre diferentes temas propuestos, los propios estudiantes eligieron investigar el hidrógeno verde por su relación con los contenidos que estaban estudiando en química.
Su proyecto, titulado «Importancia del hidrógeno verde», abordó las ventajas y desventajas de su producción mediante electrólisis del agua, un proceso que utiliza electricidad para separar el hidrógeno del oxígeno y que les permitió profundizar en las reacciones de oxidación-reducción, conocidas como reacciones redox.
Esta tecnología representa una alternativa para avanzar hacia sistemas energéticos con menores emisiones cuando se emplea electricidad proveniente de fuentes renovables. Sin embargo, en una región desértica como Antofagasta, también plantea una pregunta fundamental: ¿de dónde provendrá el agua necesaria para producirlo?
La disponibilidad hídrica y las posibilidades de utilizar agua desalinizada forman parte de los desafíos asociados al desarrollo de esta industria, recordándonos que la transición energética debe considerar tanto sus beneficios como el cuidado de los recursos naturales.
Para preparar su exposición, los cuatro estudiantes investigaron durante las clases y parte de su tiempo libre, recopilando información que organizaron en un panel explicativo con el que dieron a conocer su propuesta.
Una experiencia que fue mucho más allá de la exposición
Participar en una feria científica regional significaba enfrentarse a un escenario desconocido. Tanto los estudiantes como sus profesoras llegaron con cierta inquietud por no conocer completamente la dinámica del encuentro. Sin embargo, la buena recepción de los organizadores y el intercambio con otras delegaciones pronto transformaron esos nervios en entusiasmo.
Durante la jornada, los jóvenes compartieron su investigación con los asistentes y descubrieron que podían desenvolverse con seguridad frente a estudiantes de otros colegios.

Para la profesora Elizabeth Lastra Palma, uno de los aspectos más valiosos fue comprobar que sus alumnos demostraron un dominio de los contenidos y una capacidad de presentación comparable a la de otros participantes, una experiencia que dejó especialmente satisfechas a ambas docentes.
Si bien el Colegio San Patricio participó como expositor y no en la competencia oficial, la delegación recibió un reconocimiento por su participación y quedó invitada a considerar una futura incorporación a la instancia competitiva.
La experiencia también permitió fortalecer habilidades sociales y emocionales, el trabajo en equipo y la resolución de problemas, aspectos que enriquecieron el proceso formativo de los estudiantes.
La jornada dejó, además, una anécdota que refleja el entusiasmo con que vivieron el encuentro: disfrutaron tanto de la ceremonia de cierre que estuvieron a punto de perder el bus de regreso a Antofagasta. Entre carreras y con la ayuda del profesor Cristofer Cerda, lograron emprender el retorno.
Una despedida tan inesperada como memorable para una experiencia que comenzó con nervios ante lo desconocido y terminó con nuevos aprendizajes. Para Sofía, Yerko, Bastián y Cristóbal, la Feria STEAM demostró que los conocimientos adquiridos en la sala de clases también pueden abrir conversaciones sobre el futuro energético y ambiental de su propia región.