Primero apareció Rapa Nui. Sus movimientos, su música y la fuerza de una cultura nacida en medio del Pacífico abrieron este año la Fiesta de la Chilenidad del Colegio San Patricio, una celebración donde el folclore, las tradiciones y la cultura se encontraron sobre un mismo escenario.
La obertura, titulada "Rapa Nui: El corazón del Pacífico", estuvo a cargo de estudiantes de Tercero Medio A y de Séptimo Básico A y B. A través de actuación, coreografías y danza, la puesta en escena abrió las dos jornadas de una actividad que cada agosto marca el inicio de la celebración de Fiestas Patrias en septiembre en el colegio.
No fue una elección casual. Comenzar desde Rapa Nui permitió mirar Chile desde uno de sus territorios más singulares y recordar, desde la expresión artística, que la identidad cultural del país se construye desde realidades muy distintas entre sí.
Folclore y tradiciones desde los primeros años
Durante la jornada de la mañana participaron estudiantes desde Pre Kínder hasta Sexto Básico.
Tras la obertura, el grupo Mi Esencia Cuequera presentó un esquinazo folclórico. Luego llegó el turno de Pre Básica, que llevó a escena las coloridas Rondas Tradicionales, un Trote Nortino y una danza Mapuche.
A medida que avanzaba la mañana, también cambiaban los ritmos, los movimientos y los territorios representados. Los estudiantes de Primero a Sexto Básico continuaron este recorrido con expresiones como el Tinku, el Membrillazo, la Morenada, la Diablada y la Fantasía Chilota. El cierre llevó la mirada nuevamente hacia el extremo norte del país, esta vez con el Tumbé Ariqueño, expresión vinculada a la cultura afrodescendiente de Arica.
Vistas en conjunto, las presentaciones de la mañana trazaron un mapa cultural en miniatura: distintas comunidades y tradiciones conviviendo dentro de una misma celebración.




Una tarde de danza, ritmo y movimiento
Por la tarde fue el turno de los estudiantes desde Séptimo Básico hasta Cuarto Medio, quienes retomaron la obertura de Rapa Nui como punto de partida de la jornada.
Octavo Básico A y B presentó la Cueca de Salón. Los Primeros Medios A y B llevaron a escena la Diablada, mientras los Segundos Medios A y B interpretaron el Tinku. Los Terceros Medios A y B asumieron la coreografía de Tobas, y los estudiantes de Cuarto Medio A y B cerraron la Fiesta de la Chilenidad con el ritmo, los trajes y el movimiento colectivo del Caporal.
Detrás de cada presentación hubo ensayos, coordinación y horas de preparación, pero también algo menos visible desde las graderías: aprender a moverse con otros y comprender que una coreografía funciona cuando cada integrante reconoce que forma parte de un conjunto.




Una Fiesta de la Chilenidad construida en comunidad
Las dos jornadas contaron con la presencia de apoderados, invitados y representantes del colegio, quienes acompañaron las actuaciones de los estudiantes.
La Fiesta de la Chilenidad fue preparada, organizada y dirigida por el Departamento de Educación Física. La obertura interpretada por Tercero Medio estuvo a cargo de los profesores Camila Domínguez y Néstor Morales, mientras la participación de Séptimo Básico fue dirigida por Diego Galleguillos y Milenka Sainz. El trabajo también contó con el apoyo de docentes y apoderados, tanto durante la preparación como en el desarrollo de las presentaciones.
Pero fueron los estudiantes quienes, una vez frente al público, tuvieron que hacer suyo ese trabajo. Desde las rondas de los más pequeños hasta el Caporal que cerró la tarde, cada curso encontró una manera distinta de entrar en escena. Durante unas horas, el patio dejó de representar un solo lugar: fue Rapa Nui, altiplano, Chiloé, Arica y distintos rincones de Chile.
Y quizás allí estuvo el sentido más sencillo de esta Fiesta de la Chilenidad: conocer las tradiciones no solo hablando de ellas, sino bailándolas, compartiéndolas y descubriendo que la cultura de un país también se aprende cuando se vive junto a otros.