Es un día especial y una oportunidad para que nuestra comunidad educativa conozca el origen de la historia del nombre de nuestro colegio.
La isla verde
Irlanda se ubica en el Atlántico Norte, al noroeste de Europa continental. Con una extensión de 84.421 km², es la tercera isla más grande de Europa. Está rodeada por el mar de Irlanda, el mar Céltico y el océano Atlántico Norte.
Su geografía está compuesta por una franja costera con montañas relativamente bajas que rodean una gran llanura central irrigada por varios ríos navegables. El lado oeste de la isla presenta una costa escarpada y rocosa, con un verde exuberante que caracteriza la región, mientras que hacia el este se concentra la mayor cantidad de tierras cultivables.
Es una isla con lugares llenos de historia que se remontan a su pasado neolítico, celta y vikingo. Un país mágico con un rico legado medieval, como la famosa isla Skellig Michael, donde sus estructuras ancestrales sirvieron como escenario para las películas El despertar de la Fuerza (2015) y Los últimos Jedi (2017) de la saga Star Wars. (Sí, el lugar donde el maestro Jedi Luke Skywalker es encontrado por Rey).
El origen del nombre San Patricio
Según la historia irlandesa, su santo más famoso no nació en Irlanda. Se cree que nació en Britania, posiblemente en Gales o Escocia, y que fue secuestrado a los 16 años y llevado a Irlanda del Norte como esclavo.
Mientras trabajaba como pastor en el condado de Antrim, logró escapar. Durante su huida tuvo una visión espiritual que lo llevó, años más tarde, a regresar a Irlanda para predicar el cristianismo. Allí residió hasta el final de su vida, predicando, bautizando y construyendo iglesias, hasta que murió el 17 de marzo del año 461, en Saul, condado de Down.

En ese lugar fundó su primera iglesia en un pequeño y humilde granero, tras llegar desde la cercana desembocadura del río Slaney.
San Patricio está enterrado en el camposanto de la catedral de Down, y una piedra conmemorativa hecha de granito local de los montes de Mourne marca su tumba.
Pero fue Luke Wadding, un fraile franciscano irlandés originario de Waterford, cuyos constantes esfuerzos contribuyeron a que el 17 de marzo se convirtiera oficialmente en día festivo, tanto en Irlanda como en otras partes del mundo.
Para quienes celebran su significado original —más religioso y mucho menos festivo que el actual—, el Día de San Patricio ha sido tradicionalmente una jornada de renacimiento espiritual para los devotos irlandeses.
Una tierra mágica de tréboles y duendes
Las tierras de Irlanda son ricas en leyendas que reflejan su pasado y que se ven representadas en algunos de los símbolos más característicos de la celebración de San Patricio, como el “shamrock” y los “leprechaun”.
Los druidas consideraban al shamrock una planta sagrada porque sus hojas formaban una tríada, y el número tres era un dígito místico en la religión celta. Posteriormente, en el siglo V, San Patricio utilizó el trébol en su misión evangelizadora para explicar a los irlandeses el misterio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres manifestaciones en una sola esencia divina.
Durante la Gran Hambruna de 1845, algunos irlandeses incluso recurrieron a esta planta como alimento para mitigar el hambre. Según el botánico Nathaniel Colgan, autor del libro La Flora del Condado de Dublín (1904), en el siglo XIX el shamrock también se convirtió en un símbolo de rebeldía contra el poder inglés, vinculándose así con la identidad patriótica irlandesa.


El leprechaun, por su parte, es un pequeño ser mítico cuyas leyendas se han transmitido oralmente en Irlanda durante siglos. En la Edad Media, los cuentos populares lo describían como una criatura gruñona, solitaria y traviesa. Se le representa como un pequeño elfo masculino, ágil y astuto, que custodia una olla llena de oro.
Estas criaturas comparten características con antiguos seres de la mitología celta. El origen de la palabra leprechaun se asocia con el antiguo dios y héroe celta Lugh, quien originalmente era considerado el dios del sol y la luz, y posteriormente fue reconocido como un gran gobernante y guerrero de la antigua Irlanda.
En el siglo XIX, algunos escritores irlandeses decidieron revivir antiguos personajes del folclore. Uno de ellos fue el poeta William Butler Yeats, quien describió al leprechaun en su libro de 1888 Fairy and Folk Tales (Cuentos de hadas y cuentos populares).
Yeats lo retrató como una “pequeña criatura que se ve remendando zapatos, y quien logra atraparlo puede obligarlo a entregar sus barriles de oro, pues es un ser avaro de gran riqueza. Pero si se le quitan los ojos de encima, desaparece como el humo”.
En sus relatos lo describía vestido con un abrigo rojo con siete botones. Sin embargo, a finales del siglo XIX su vestimenta comenzó a representarse de color verde.
La imagen alegre y festiva del leprechaun que hoy conocemos se popularizó en gran parte gracias a Walt Disney, cuya visita a Irlanda inspiró la película de 1959 Darby O’Gill and the Little People (Darby O’Gill y el Rey de los duendes). Fue esta producción la que presentó al mundo al famoso duende vestido con traje verde, chaleco amarillo y zapatos con hebilla.
Una tradición que nos une
Con el paso del tiempo, en Irlanda y en muchas partes del mundo, el Día de San Patricio se ha transformado en una celebración cultural llena de música, danza, historias y fantasía celta.
En nuestro colegio, esta fecha tiene un significado especial. No solo celebramos una tradición llena de alegría y color, sino también el origen del nombre que inspira nuestra comunidad educativa.
Cada sombrero verde, cada trébol y cada sonrisa de nuestros estudiantes recuerda que pertenecemos a una historia que cruza océanos y generaciones.
Por eso hoy, siguiendo la tradición irlandesa, vistámonos de verde y celebremos juntos. Quién sabe… quizás algún duende esté escondido entre los pasillos del colegio.